Curiosidad, alimento del avance digital
Curiosidad, alimento del avance digital
Recientemente, alguien me preguntaba, ¿Ahora, con el boom de las plataformas digitales y la Inteligencia Artificial, qué crees que le hace falta a los productores para aprovechar estas herramientas?
Después de 7 años en este ramo, he observado que el primer obstáculo en el aprovechamiento exitoso de estas herramientas es la falta de curiosidad. Tal parece que las películas y las redes sociales nos han vendido la idea de que los sistemas inteligentes son milagrosos y que, por el simple hecho de implementarlos, podremos esperar resultados tangibles en el corto plazo y sin hacer el más mínimo esfuerzo. Lo cual, naturalmente, deriva en la duda después de un tiempo al no ver cambios inmediatos en los resultados.
Hay quienes desechan la idea de inmediato y hay quienes ven esta primera etapa como una oportunidad de aprendizaje y viran el timón a un rumbo más disciplinado, lo cual, eventualmente refleja verdaderos resultados, no sólo tangibles, sino duraderos y replicables.
Pero ¿A qué me refiero con que la falta de curiosidad es un obstáculo común? Bueno, resulta que muchas veces, al realizar una actividad o un trabajo de manera repetitiva durante muchos años, nos volvemos diestros en lo que hacemos, al grado que damos resultados de forma automática, conocemos los pormenores y las variantes que pueden influir directamente en la meta, pero no cuestionamos que hay más allá de lo que conocemos. Algo similar a la afirmación, durante la Edad Media, de que la tierra era plana y estaba en el centro del universo, explicaba la existencia del día y la noche y por qué veíamos estrellas en el firmamento, eso era lo esperado y el resultado era que veíamos lo esperado; sin embargo, actualmente sabemos que no necesariamente la explicación de ese resultado era correcta.
Pero luego, llega alguien, un curioso, con una idea diferente y se plantea y se empeña en demostrar si lo que piensa es correcto o se equivoca, plantea una hipótesis. Utiliza toda la información, mediciones y experimentos disponibles a su alcance para comprobar su teoría y finalmente obtiene una conclusión demostrable e irrefutable, ya sea de confirmación o rectificación de su idea. Si se confirma su idea, resulta en una mejora; si se refuta, consiste en una experiencia de lo no aplicable, pero queda documentado y, si las generaciones futuras se enfrentan a un reto similar, pueden usar esta información ya sea para seguir el camino o evitarlo.
¿A que quiero llegar con todo esto? Las herramientas digitales y la Inteligencia Artificial son potenciadores de la capacidad humana, no sustitutos. Al utilizar estas herramientas para plantear, medir y comprobar hipótesis, aceleramos el proceso de obtener una conclusión y, en consecuencia, de obtener un resultado nuevo y favorable en un plazo más corto. Pero todo esto deriva de la voluntad y la curiosidad humana. Somos nosotros quienes afrontamos el reto y somos nosotros quienes debemos actuar para resolverlo. En ese sentido, impulsar el uso de las plataformas digitales y la Inteligencia Artificial, desde la curiosidad humana, es la mejor manera de obtener resultados.
Una mente curiosa, se asegura de obtener la información que necesita para obtener respuesta a sus preguntas y, por lo tanto, hablando nuevamente sobre las plataformas digitales, se asegura de que éstas o la IA tengan la información necesaria, precisa y confiable que les permita acelerar la conclusión.
¿Requiere esfuerzo? Si. ¿Es retador asegurar la confiabilidad de la información? Si. Pero una mente curiosa hará lo necesario para responder a sus inquietudes y, la consecuencia de esta curiosidad deriva en experiencia y mejora.


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